Experimentos caseros para entretener a los pequeños de la casa

Desde esta semana hasta septiembre, miles de niños españoles disfrutan de unas largas, largas vacaciones. Largas, al menos, para sus padres, que se las ven y se las desean para encontrar modos de entretenerles. Y si además de pasar un buen rato, aprenden algo, mejor que mejor.

A continuación mostramos algunos trucos seguros, sencillos y con ingredientes al alcance de cualquiera.

Geodas en cáscara de huevo

El Confidencial
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¿Qué necesitas? Cáscaras de huevo limpias, agua, sólidos solubles (azúcar blanca, azúcar moreno, sal, bicarbonato…), colorante alimenticio.

¿Sabes esas preciosas rocas de cristales de colores que se compran en las tiendas de minerales? Vamos a hacer una versión casera. Solo tienes que disolver cada uno de los sólidos que has elegido en una taza con agua caliente y añadir colorante alimenticio. Por cada unidad de agua, añade media de azúcar, por ejemplo, para que la concentración sea bastante alta.

Coge las cáscaras de huevo (cuanto más enteras, mejor), y límpialas cuidadosamente para que no se rompan. Asegúrate de que quitas la membrana interior entera, para que no se quede dentro, se pudra y las geodas terminen de un feo color negro. Una vez limpias, colócalas boca arriba (en un cartón de huevos se sujetarán bien, por ejemplo) y vierte el agua coloreada y con azúcar (o sal, o lo que sea). Utiliza distintos colores para cada sólido y cada huevo.

Busca un lugar seguro y tranquilo para dejarlas reposar hasta que el agua se haya evaporado, y enseña a tus hijos como cada una de las geodas tiene un color y sus cristales, una forma diferente.

¿Cómo se lo explicas? Al disolver los cristales de sal, azúcar o lo que sea en el agua, hemos creado una solución supersaturada. Esto significa que la sal se ha aprovechado de la energía del calor del agua para disolverse hasta que ya no quedaba espacio en la solución para seguir haciéndolo. A medida que el agua se enfriaba, el agua perdía su energía y los cristales volvían a convertirse en sólidos de nuevo. Esto, que hemos hecho con sal y huevos, lo hace el agua cargada de minerales que crea las auténticas geodas.

Barco impulsado por detergente

¿Qué necesitas? Una bandeja de poliespán (como las que te dan en el mercado con el pollo o la carne), un barreño, detergente líquido, un palillo de dientes.

Recorta con unas tijeras la bandeja de poliespán en forma de barco. El tamaño ideal son unos 5 centímetros. Coge un palillo, pringa uno de sus extremos con detergente (el jabón con el que friegas los platos servirá) y úntalo en los lados del triángulo interior.

Y ya está. Llena el barreño de agua y deposita el barco enjabonado con cuidado sobre la superficie y verás como se impulsa hacia delante durante unos segundos. Para volver a intentarlo, tendrás que deshacerte del agua y asegurarte de que no queda ningún rastro de detergente cuando vuelvas a llenarlo.

Fantasía de colores

¿Qué necesitas? Repetimos con el detergente como ingrediente. Además, necesitarás leche entera (la desnatada no servirá), colorante alimenticio de varios colores y una bandeja grande y baja, como las del horno.

Vierte la leche en la bandeja, de forma que cubra todo el fondo (no necesitas mucha profundidad, con medio centímetro es más que suficiente. Coge el colorante y deja caer una gota de cada color en puntos alejados entre sí. Luego, deja caer unas gotas de detergente en cada una de las gotas de colorante que ahora flotan sobre la leche, y mira cómo se forman distintos dibujos con cada color. Puedes repetir el experimento tantas veces como quieras, simplemente vaciando la bandeja y volviéndola a llenar de leche.

¿Cómo se lo explicas? El detergente funciona deshaciendo la grasa, normalmente de los platos sucios pero en este caso de la que se encuentra en la leche entera. En su camino, ha dispersado y mezclado los colores.

Inflador de globos

El Confidencial
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¿Qué necesitas? Media taza de vinagre, bicarbonato, una botella de plástico vacía, un globo, un embudo.

Vierte media taza de vinagre en la botella vacía. Afloja un poco la boquilla del globo y echa en su interior suficiente bicarbonato como para notar que se llena hasta la mitad. Si necesitas ayuda para hacerlo, utiliza un embudo. Con cuidado de que no caiga en la botella con el vinagre, ajusta la boquilla del globo en la de la botella.

Cuando lo tengas todo asegurado, entonces sí: endereza el globo para que el bicarbonato caiga sobre el vinagre y ¡listo! Verás como las burbujas sisean hinchando el globo.

 

Fuente: El Confidencial

 

 

 

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